
La "Libertadora", reconvertida en "Fusiladora" cayó con todo su odio de clase sobre este grupo de militantes, y sin contemplación de la ley o la Constitución pisoteada y preanunciando lo que 20 años mas tarde decantaría en secuestros, desapariciones y campos de concentración, ejecutó en un basural de José León Suarez a varios de ellos. El resultado de esta matanza no fue total, porque alguien quedó vivo y pudo contarlo ("El fusilado que vive"), quien, contactado por Walsh pudo dar detalles de lo acontecido en aquella aciaga noche. En otro lugar hemos escrito que nuestra historia está plagada de ocultamientos y mentiras, es la historia que escribieron los "ganadores", pero la historia se toma sus revanchas y, lo oculto, reaparece por los poros sociales para mostrarse completamente descarnado, como realmente fue y de la mano de muchos luchadores que, comprometidos con la causa de liberación de los pueblos, se han jugado para poder contarla y exponerla ante las grandes mayorías. (En la portada del libro, fragmento del cuadro "El tres de mayo de 1808 en Madrid o Los fusilamientos en la montaña del Príncipe Pío" de Francisco de Goya).
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